Fundada en 2012, se inspiró en Nancie Weston y Travis Merrigan, dos viajeros internacionales que comenzaron a preocuparse sobre la contaminación global del plástico y la mala calidad del agua. Ambos se comprometieron a cambiar el presente mediante soluciones prácticas y durables de filtración y purificación. Aun en las grandes ciudades el agua contiene cloro agregado, trazas de arsénico y plomo, por eso, los filtros de Grayl simplifican todo el proceso de purificación.